lunes, 21 de septiembre de 2015
Para Todos La 2: Entrevista Patricia Ramírez Padres entrenadores.
A veces los padres se olvidan de que sus hijos ya tienen un entrenador:
les exigen y les riñen tras un partido, sin darse cuenta de que según cómo actúen afectarán a la evolución de su hijo.
les exigen y les riñen tras un partido, sin darse cuenta de que según cómo actúen afectarán a la evolución de su hijo.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Teoría del estiramiento muscular.
Conviene comenzar el estudio de los estiramientos con la aclaración de distintos conceptos relacionados, pero no equivalentes. Estiramiento es la acción y efecto de estirar, y podemos definir estirar como alargar, dilatar algo, extendiéndolo con fuerza para que dé de sí; así como desplegar o mover brazos o piernas para desentumecerlos.
Flexibilidad es, por otra parte, la capacidad de doblarse fácilmente.
De las cuatro cualidades físicas básicas (también llamadas capacidades, aunque el autor prefiere el término clásico) en el ser humano: flexibilidad, fuerza, resistencia y velocidad; los “estiramientos” se enmarcan en la primera de ellas.
Los estiramientos han sido estudiados y enseñados por algunos de los más importantes autores de la historia, como Ling, Buck, Medau... A mediados del S.XX algunos autores del campo de la neurofisiología difundieron la técnica de contracción-relajación en los ejercicios de estiramientos. Es el comienzo de la Facilitación Neuromuscular.
Flexibilidad es, por otra parte, la capacidad de doblarse fácilmente.
De las cuatro cualidades físicas básicas (también llamadas capacidades, aunque el autor prefiere el término clásico) en el ser humano: flexibilidad, fuerza, resistencia y velocidad; los “estiramientos” se enmarcan en la primera de ellas.
Los estiramientos han sido estudiados y enseñados por algunos de los más importantes autores de la historia, como Ling, Buck, Medau... A mediados del S.XX algunos autores del campo de la neurofisiología difundieron la técnica de contracción-relajación en los ejercicios de estiramientos. Es el comienzo de la Facilitación Neuromuscular.
Cómo estirar
Existe una creencia en los ejercicios de estiramientos de que, si no hay dolor no hay beneficio. Es más, algunos apuntan hacia movimientos que producen dolor en sí mismo, muy cerca de los límites articulares o ligamentosos.
Otras teorías, recomiendan rebotes para alcanzar progresivamente más y más recorrido.
El autor está en otra línea, la que defiende un estiramiento racional, científicamente estudiado, efectivo. Algunos lo llaman stretching, un anglicismo que comprende un concepto global de estiramientos. La teoría de los umbrales de estímulo en el ejercicio físico es también válida en los estiramientos. Esto puede comprenderse fácilmente con los siguientes ejemplos:Un estiramiento demasiado suave no producirá casi ningún efecto en el organismo, ni una mejora en la movilidad articular.
Otras teorías, recomiendan rebotes para alcanzar progresivamente más y más recorrido.
El autor está en otra línea, la que defiende un estiramiento racional, científicamente estudiado, efectivo. Algunos lo llaman stretching, un anglicismo que comprende un concepto global de estiramientos. La teoría de los umbrales de estímulo en el ejercicio físico es también válida en los estiramientos. Esto puede comprenderse fácilmente con los siguientes ejemplos:Un estiramiento demasiado suave no producirá casi ningún efecto en el organismo, ni una mejora en la movilidad articular.
Un estiramiento demasiado violento o extremo producirá una lesión, o en el mejor de los casos, una contracción protectora de los músculos que evitará la mejora.
Un estiramiento en su justa medida, forzando la movilidad pero sin llegar al dolor o a los límites peligrosos, no solo será más llevadero, también logrará mejores resultados. En su justa medida significa
superior al sometido en la vida diaria, exigente, pero no lesivo.
En la mayoría de actividades físicas, al menos en las de cierta intensidad, es imprescindible el calentamiento.
Los estiramientos no son una excepción. Algunas personas confunden estirar con calentar, no es infrecuente oír a algunos deportistas esporádicos, o incluso periodistas deportivos, afirmar que alguien está “calentando” cuando en realidad está estirando. De hecho, lo correcto es primero calentar y luego estirar. El calentamiento general entre otros beneficios aumenta el riego sanguíneo y eleva la temperatura corporal, dos efectos beneficiosos para realizar ejercicio físico; además, el calentamiento específico aumenta la cantidad de sangre que llega a los tejidos que vamos a estirar, nutriéndolos y oxigenándolos.
Podríamos hacer un repaso a las distintas técnicas de estiramientos y criticar las virtudes y los puntos débiles de las mismas, pero el lector apreciará que nos centremos en las de demostrada eficacia, he aquí como ejecutarlas:
1. Comenzar con un suave ejercicio aeróbico que active la circulación sanguínea. Puede elegirse carrera al trote, bicicleta estática, etc. Entre 5 y 10 minutos.
2. Movimientos articulares en la zona que vamos a trabajar y adyacentes. 2 ó 3 min.
3. En ocasiones, movilización bajo cargas ligeras de los músculos deseados. Por ejemplo, flexiones para pectoral en el suelo o la pared si posteriormente se va a estirar este músculo.
El calentamiento externo, por ejemplo permanecer en una sauna antes de ejercitarse, no parece ser la mejor manera de calentar ni la más efectiva. Es cierto que una temperatura exterior influye en la optimización de las sesiones de estiramiento, pero el verdadero calentamiento debe provenir de las estructuras internas del cuerpo. La simple flexión y extensión de una articulación repetidas veces mejora la calidad y el grado de un ejercicio de flexibilidad. El estiramiento debe ser suave y controlado, llevándolo hasta el punto de resistencia deseado y manteniéndolo allí unos segundos. Hay que evitar rebotes, movimientos balísticos (“lanzamiento” de los miembros que podrían lesionar alguna estructura) y sobreesfuerzos lesivos. La ayuda de un compañero puede ser de gran utilidad,
pero ha de tener conocimientos suficientes y nunca forzar por encima de los umbrales del movimiento normal.
La respiración ha de ser pausada y rítmica, generalmente espirando al tiempo que se estira para desarmar la columna formada por la presión intratorácica-abdominal. El cuerpo, y en concreto la zona estirada, no debe estar en excesiva tensión, esto explica porqué algunos atletas se lesionan tras su práctica deportiva cuando la concluyen con bruscos estiramientos. No logran comprender como se han lesionado “si estaban calientes”.
¿Qué hay de las personas sedentarias que han decidido comenzar a estirar como parte de su mejora física general? Un buen consejo es fortalecer primero el cuerpo, es decir, desarrollar en primer lugar cierto nivel de fuerza, y luego comenzar a estirar sin abandonar la primera.
¿Y qué decir de los periodos de inactividad cuando ya se ha realizado un tiempo ejercicio físico? Se trata de un tema un tanto delicado que no ocurre en todas las especialidades del mismo modo. Un deportista de resistencia que se vea sometido a un tiempo de inactividad, y luego pretenda retomarla, notará como sus marcas son peores, tanto en la velocidad sostenida como en el tiempo total soportado. Pero no hay mayor problema, el cuerpo y su resistencia aeróbica sabrán dosificarlo. En el caso de los estiramientos así como en el de fuerza existe el peligro de querer recuperar demasiado rápido las marcas logradas antes de la pausa, y la desazón del tiemp perdido puede exponerle a una lesión. No hay que caer en sentimientos de remordimiento o frustración, sino planificar inteligentemente pequeños objetivos que pronto nos devolverán al rendimiento deseado. Si la inactividad no ha sido demasiado prolongada, es más fácil recuperar que empezar de cero porque, aunque al sujeto se le antoje un periodo muy largo, no lo será tanto.
Existe, sin embargo, una gran dificultad especialmente entre los principiantes: saber diferenciar el dolor de la incomodidad. En el primer caso suele tratarse de una sensación aguda e insoportable, en el segundo de una tirantez consecuencia de la elongación. El dolor no desaparece aunque intentemos relajar la postura, pero la incomodidad suele atenuarse cuando logramos la concentración suficiente para soportarla.
superior al sometido en la vida diaria, exigente, pero no lesivo.
En la mayoría de actividades físicas, al menos en las de cierta intensidad, es imprescindible el calentamiento.
Los estiramientos no son una excepción. Algunas personas confunden estirar con calentar, no es infrecuente oír a algunos deportistas esporádicos, o incluso periodistas deportivos, afirmar que alguien está “calentando” cuando en realidad está estirando. De hecho, lo correcto es primero calentar y luego estirar. El calentamiento general entre otros beneficios aumenta el riego sanguíneo y eleva la temperatura corporal, dos efectos beneficiosos para realizar ejercicio físico; además, el calentamiento específico aumenta la cantidad de sangre que llega a los tejidos que vamos a estirar, nutriéndolos y oxigenándolos.
Podríamos hacer un repaso a las distintas técnicas de estiramientos y criticar las virtudes y los puntos débiles de las mismas, pero el lector apreciará que nos centremos en las de demostrada eficacia, he aquí como ejecutarlas:
1. Comenzar con un suave ejercicio aeróbico que active la circulación sanguínea. Puede elegirse carrera al trote, bicicleta estática, etc. Entre 5 y 10 minutos.
2. Movimientos articulares en la zona que vamos a trabajar y adyacentes. 2 ó 3 min.
3. En ocasiones, movilización bajo cargas ligeras de los músculos deseados. Por ejemplo, flexiones para pectoral en el suelo o la pared si posteriormente se va a estirar este músculo.
El calentamiento externo, por ejemplo permanecer en una sauna antes de ejercitarse, no parece ser la mejor manera de calentar ni la más efectiva. Es cierto que una temperatura exterior influye en la optimización de las sesiones de estiramiento, pero el verdadero calentamiento debe provenir de las estructuras internas del cuerpo. La simple flexión y extensión de una articulación repetidas veces mejora la calidad y el grado de un ejercicio de flexibilidad. El estiramiento debe ser suave y controlado, llevándolo hasta el punto de resistencia deseado y manteniéndolo allí unos segundos. Hay que evitar rebotes, movimientos balísticos (“lanzamiento” de los miembros que podrían lesionar alguna estructura) y sobreesfuerzos lesivos. La ayuda de un compañero puede ser de gran utilidad,
pero ha de tener conocimientos suficientes y nunca forzar por encima de los umbrales del movimiento normal.
La respiración ha de ser pausada y rítmica, generalmente espirando al tiempo que se estira para desarmar la columna formada por la presión intratorácica-abdominal. El cuerpo, y en concreto la zona estirada, no debe estar en excesiva tensión, esto explica porqué algunos atletas se lesionan tras su práctica deportiva cuando la concluyen con bruscos estiramientos. No logran comprender como se han lesionado “si estaban calientes”.
¿Qué hay de las personas sedentarias que han decidido comenzar a estirar como parte de su mejora física general? Un buen consejo es fortalecer primero el cuerpo, es decir, desarrollar en primer lugar cierto nivel de fuerza, y luego comenzar a estirar sin abandonar la primera.
¿Y qué decir de los periodos de inactividad cuando ya se ha realizado un tiempo ejercicio físico? Se trata de un tema un tanto delicado que no ocurre en todas las especialidades del mismo modo. Un deportista de resistencia que se vea sometido a un tiempo de inactividad, y luego pretenda retomarla, notará como sus marcas son peores, tanto en la velocidad sostenida como en el tiempo total soportado. Pero no hay mayor problema, el cuerpo y su resistencia aeróbica sabrán dosificarlo. En el caso de los estiramientos así como en el de fuerza existe el peligro de querer recuperar demasiado rápido las marcas logradas antes de la pausa, y la desazón del tiemp perdido puede exponerle a una lesión. No hay que caer en sentimientos de remordimiento o frustración, sino planificar inteligentemente pequeños objetivos que pronto nos devolverán al rendimiento deseado. Si la inactividad no ha sido demasiado prolongada, es más fácil recuperar que empezar de cero porque, aunque al sujeto se le antoje un periodo muy largo, no lo será tanto.
Existe, sin embargo, una gran dificultad especialmente entre los principiantes: saber diferenciar el dolor de la incomodidad. En el primer caso suele tratarse de una sensación aguda e insoportable, en el segundo de una tirantez consecuencia de la elongación. El dolor no desaparece aunque intentemos relajar la postura, pero la incomodidad suele atenuarse cuando logramos la concentración suficiente para soportarla.
Tipos de estiramientos
Para estirar bien es necesario conocer distintos tipos de estiramientos, de ese modo podremos ejercitarnos en función de nuestro nivel y objetivos. En este caso hablaremos de estático, dinámico y FNP; pero solo señalaremos los pasos de los dos métodos elegidos por su eficacia y sencillez.
Estiramiento estático: también llamado pasivo aunque no son exactamente igual. El estiramiento estático consiste en llevar una articulación hasta cerca del límite de su movilidad y mantener la postura durante unos segundos. Es uno de los estiramientos más sencillos y eficaces, y podemos subdividirlo en dos:
Estático activo: cuando la propia persona es la que ejerce, mediante la ayuda de otros grupos musculares, la fuerza para mantener la postura. No es el más eficaz porque no es fácil mantener
la tensión adecuada para algunas partes del cuerpo, por el contrario se prefiere el estático pasivo
que pasamos a explicar.
la tensión adecuada para algunas partes del cuerpo, por el contrario se prefiere el estático pasivo
que pasamos a explicar.
Estático pasivo: cuando un aparato u otra persona es la que ayuda a mantener la postura de estiramiento.
1. Estirar lentamente hasta el límite previo al dolor
2. Mantener la posición unos 20 segundos
3. Pausa de unos 20 ó 30 segundos (durante la que puede estirarse otro músculo, preferiblemente el antagonista)
4. Repetir el proceso tres o cuatro veces
1. Estirar lentamente hasta el límite previo al dolor
2. Mantener la posición unos 20 segundos
3. Pausa de unos 20 ó 30 segundos (durante la que puede estirarse otro músculo, preferiblemente el antagonista)
4. Repetir el proceso tres o cuatro veces
Estiramiento dinámico: como su nombre indica, se lleva una zona corporal en movimiento controlado hasta alcanzar su grado máximo. Se trata de un tipo de estiramiento reservado, casi siempre, a ciertas
modalidades deportivas en las que es necesario un excelente control de la movilidad en toda su amplitud (los ejemplos más recurridos son las artes marciales y la danza). En cualquier caso solo deben practicarlo las personas con cierta preparación y control en sus movimientos, no los principiantes.
modalidades deportivas en las que es necesario un excelente control de la movilidad en toda su amplitud (los ejemplos más recurridos son las artes marciales y la danza). En cualquier caso solo deben practicarlo las personas con cierta preparación y control en sus movimientos, no los principiantes.
Podemos subdividirlo en:
Estiramiento explosivo o balístico: se trata de un estiramiento dinámico que utiliza la inercia del movimiento para llevar la articulación más allá del rango normal. Es potencialmente lesivo, por lo que en general debe ser evitado.
Estiramiento conducido: cuando se realiza el movimiento controlado en todo momento, pero en gran grado de amplitud.
Facilitación Neuromuscular Propioceptiva (F.N.P.)
El concepto FNP —por algunos autores llamado isométrico proviene posiblemente de los autores norteamericanos Kabat, Levine y Bobath (de hecho también se le suele denominar “Método Kabat”), que con esta técnica lograron importantes progresos. Dado que el método es un poco más complicado, está indicado para practicantes iniciados, no para principiantes. Consiste en lo siguiente:
1. Comenzar con un estiramiento suave hasta un punto de molestia.
2. Contraer isométricamente el músculo estirado durante unos 6 u 8 segundos.
3. Relajación de la contracción durante 2 ó 3 segundos pero sin mover la postura.
4. Estirar unos grados más de movimiento y sostener la nueva posición unos 10 segundos.
5. Contraer y repetir el proceso una o dos veces más.
Se trata de un buen método si se realiza correctamente. Esta técnica es muy similar a la Técnica de Michell, en la que se realiza a partir de un estiramiento muscular, contracciones isométricas seguidas de un periodo de relajación. Al final de cada contracción se aumenta el estiramiento a la búsqueda de una nueva barrera motriz.
El concepto FNP —por algunos autores llamado isométrico proviene posiblemente de los autores norteamericanos Kabat, Levine y Bobath (de hecho también se le suele denominar “Método Kabat”), que con esta técnica lograron importantes progresos. Dado que el método es un poco más complicado, está indicado para practicantes iniciados, no para principiantes. Consiste en lo siguiente:
1. Comenzar con un estiramiento suave hasta un punto de molestia.
2. Contraer isométricamente el músculo estirado durante unos 6 u 8 segundos.
3. Relajación de la contracción durante 2 ó 3 segundos pero sin mover la postura.
4. Estirar unos grados más de movimiento y sostener la nueva posición unos 10 segundos.
5. Contraer y repetir el proceso una o dos veces más.
Se trata de un buen método si se realiza correctamente. Esta técnica es muy similar a la Técnica de Michell, en la que se realiza a partir de un estiramiento muscular, contracciones isométricas seguidas de un periodo de relajación. Al final de cada contracción se aumenta el estiramiento a la búsqueda de una nueva barrera motriz.
The Football Coach: El castigo en el fútbol ¿una solución?
The Football Coach: El castigo en el fútbol ¿una solución?: ¡CASTIGADO! ESTA SEMANA, NI ENTRENAS NI HAY PARTIDO, ASÍ APRENDERÁS… Todos conocemos esta frase pero, ¿sirve de algo? Sabemos la gr...
Y LOS PADRES…¿ ESTAMOS HACIENDO BIEN LOS DEBERES?
El verano lo recordamos como algo ya lejano y aunque el frío se resiste a llegar los refriados hacen acto de presencia. Ya
llevamos unas semanas de cole, de horarios, de tareas, de exámenes y
actividades extraescolares temas que en Septiembre producían suspiros en
muchos padres. El inicio de un curso escolar no lo viven todos igual.
Unos padres se estrenan en esta novedosa tarea, recordando su infancia y
otros dependiendo de los hijos y de sus edades intentan adaptarse a las
nuevas necesidades que cada año se exige. Pero por encima de todo tiene
que estar presente la reflexión, saber si se cumplen con las que son
las responsabilidades como padres. Por ello aquí se muestran unos puntos
que ayudarán a que los hijos tengan un buen año escolar y a que los
padres tengan claros los puntos sobre los que tienen que trabajar. El
reto, valorar si en alguno puedes mejorar.
- Cuidados médicos: Una vez que conocemos al médico no hay que acudir a él por un estornudo o “automedicarle” con en el extremo contrario. Con los segundos hijos la experiencia aumenta pero no hace médicos a los padres. Cumple con los calendarios de vacunas y revisiones pactadas. Lleva a tu hijo al dentista dos veces al año, prevenir es lo importante y crear un hábito para su edad adulta.
- Dieta saludable y ejercicio:Los niños necesitan comer una dieta saludable que incluya varias frutas y verduras fomenta la creatividad, el juego y la participación en su elaboración. También necesitan hacer ejercicio a diario. ¡Pueden correr, saltar, jugar en el parque y bailar! aunque no hagan actividades extraescolares.
- Sueño reparador: Cada noche los niños necesitan dormir las horas suficientes para reponerse. Eso le ayudará a estar listos para emprender un día completo de aprendizaje y a su correcto crecimiento. El médico te orientará de las horas de sueño según la edad.
- Llegar a la escuela a tiempo todos los días: Ayuda a tu hijo a llegar a tiempo a la escuela todos los días fomentando así la responsabilidad. Por pequeño que sea no fomentes las faltas y así alargar los fines de semana. Y si un día no acude al colegio comunícalo.
- Tareas:Tu hijo necesita disponer de una hora fija y un lugar específico para hacer las tareas así fomentas la organización y el hábito. Elige un lugar que sea tranquilo. Asegúrate de que tu hijo dispone del material que necesita. Pídele que cada noche os muestre su tarea terminada valora lo conseguido fomentando de este modo la autoestima y nuevos compromisos. Trabajar poco a poco la autonomía de tu hijo le hará crecer. Transmítele que es capaz de hacer sus deberes sin que estés a su lado.
- Televisión, videojuegos y ordenador:Limita el tiempo que tu hijo pasa haciendo estas actividades. Busca programas y juegos educativos. Ayuda a que tu hijo entienda que NUNCA debe hablar con extraños en Internet.
- Hablar acerca de la escuela:Pídele a tu hijo que os cuente cómo ha pasado el día en la escuela. Pregúntale sobre lo que aprendió, y cómo se sintió durante el día trabajando la parte emocional de tu hijo. Pero busca su momento, no tiene que ser nada más salir del cole muchos lo que quieren es desconectar y su atención está en la merienda o en el juego. Cuéntale como te ha ido el día adáptalo a su edad y así se fomentarás la comunicación.
- Lectura: Si te ven leer se aumenta la probabilidad de que ellos lean. Lee con tu hijo todos los días busca el momento que más le gusta. Ten disponibles libros, revistas y periódicos en casa para practicar una lectura variada y la que le guste a tu hijo.
- La biblioteca: Visita la biblioteca con tu hijo que no la vea como un edificio de “mayores”. Fomenta que busque libros en las estanterías, que se familiarice con el lugar.
- Aprendizaje en casa:Ayuda a tu hijo a aprender en casa realizando actividades, cantando, conversando y contando historias juntos. Visitad lugares educativos como los museos, el zoológico o el parque con fines de diversión pero también educativos.
Disfrutar de todo lo positivo que este año escolar ofrezca a vuestros hijos y a vosotros.
TIPO DE FIBRA MUSCULAR Y RENDIMIENTO EN EL DEPORTE.
El tipo de fibra muscular, es uno de los parámetros más tratados por los autores, a la hora de analizar las bases genéticas, y adquiridas del rendimiento deportivo. Siendo por tanto, una de las más representativas, sobre ella basamos, parte de la argumentación sobre la influencia de la herencia y del entrenamiento.
En los seres humanos se han identificado dos tipos de fibras, basándose en las características contráctiles y en la actividad histoquímica de la ATPasa miofibrilar del músculo esquelético. El tipo I corresponde a las fibras de actividad rápida (A.R); poseen mayor tiempo de contracción, mayor capacidad de producción de fuerza, mayor capacidad anaerobia y una tasa más rápida de fatiga que las de tipo II, de activación lenta (A.L.). En consecuencia, las fibras de acción rápida se renuevan más y son más adecuadas para pruebas de fuerza y potencia. Las fibras de activación lenta, por otra parte, poseen mayor capacidad aerobia, menor tiempo de contracción y menor tasa de fatiga, por lo que son más adecuadas para actividades de resistencia. (Clarkson, Costill, Dons, Gregor, Komi, Prince, Thorstensson) en «Medicina Deportiva», dirigida por Otto Appenzeller (1991).
En los seres humanos se han identificado dos tipos de fibras, basándose en las características contráctiles y en la actividad histoquímica de la ATPasa miofibrilar del músculo esquelético. El tipo I corresponde a las fibras de actividad rápida (A.R); poseen mayor tiempo de contracción, mayor capacidad de producción de fuerza, mayor capacidad anaerobia y una tasa más rápida de fatiga que las de tipo II, de activación lenta (A.L.). En consecuencia, las fibras de acción rápida se renuevan más y son más adecuadas para pruebas de fuerza y potencia. Las fibras de activación lenta, por otra parte, poseen mayor capacidad aerobia, menor tiempo de contracción y menor tasa de fatiga, por lo que son más adecuadas para actividades de resistencia. (Clarkson, Costill, Dons, Gregor, Komi, Prince, Thorstensson) en «Medicina Deportiva», dirigida por Otto Appenzeller (1991).
INFLUENCIA DE LA HERENCIA Y DEL ENTRENAMIENTO SOBRE EL TIPO DE FIBRA.
Los resultados de las investigaciones indican que la distribución del tipo de fibras, está determinado
genéticamente. En varones y mujeres la herencia representa el 99,5% y el 92,5%, respectivamente, de la variabilidad en el tipo de fibra» (Komi-et-al), citado por Appenzeller (1991).
En la «Enciclopedia de la Medicina Deportiva» Volumen I (1988), P.V. Komi, al analizar el sistema músculoesquelético dice entre otras cosas:
«Las diferencias de composición de las fibras musculares observadas entre los deportistas han sugerido la cuestión de si la estructura muscular de un deportista en particular es un fenómeno adquirido o bien se debe a un código determinado genéticamente. Como es natural, no existe respuesta directa a este problema. Los estudios en gemelos Monocigóticos han demostrado una identidad prácticamente total entre los pares de hermanos (Komi 1997), y este hallazgo podía emplearse para enfatizar el peso del factor genético en la composición de las fibras musculares. Sin embargo, existe una evidencia importante de que tanto la estructura como la capacidad metabólica de las fibras musculares individuales, puede adaptarse específicamente a los distintos tipos de entrenamiento deportivo (Howald, 1985). En lo que respecta a la conversión de un tipo de fibra en otro, probablemente es más fácil demostrar cambios entre grupos de fibras de contracción rápida distintas (II-a, II-b,IIc), que una conversión completa de estas a fibras de contracción lenta (Tipo-I), o de estas a las anteriores. No obstante, queda claro que el perfil de fibras musculares durante el máximo rendimiento de un deportista de élite, viene determinado tanto por factores genéticos como por factores ambientales como el entrenamiento.»
Citamos de nuevo a Domingo Blázquez (1985), que aporta la siguiente descripción:
«Las fibras de color claro, gruesas y de reacciones rápidas son más excitables y se contraen más rápidamente... por el contrario las fibras rojas, delgadas y de reacciones lentas, son más apropiadas para pruebas de resistencia, para trabajar sin descanso durante largos periodos de tiempo...»
«Ni siquiera con un entrenamiento especial se pueden transformar las propiedades de ambos tipos de fibras, mas que hasta cierto límite. Pero si un tipo de fibra muscular es el adecuado para su especialidad deportiva, la ciencia puede ayudarle a conseguir nuevos records...»
Otro grupo de factores, susceptibles del estudio sobre su base genética o aprendida, y que, como ya hemos expuesto anteriormente, influye de forma importante en el rendimiento deportivo, es el conjunto de características psicológicas. En este sentido, se acepta que, si bien, existe un sustrato
de origen filogenético, que condiciona o favorece la aparición de determinados comportamientos, la mayoría de los factores psicológicos, y sobre todo los de carácter actitudinal, son fundamentalmente aprendidos. Por tanto, en este área, aunque las dos partes de la balanza -herencia y ambiente- tienen su peso, la balanza se declina ampliamente, a favor de la influencia ambiental.
genéticamente. En varones y mujeres la herencia representa el 99,5% y el 92,5%, respectivamente, de la variabilidad en el tipo de fibra» (Komi-et-al), citado por Appenzeller (1991).
En la «Enciclopedia de la Medicina Deportiva» Volumen I (1988), P.V. Komi, al analizar el sistema músculoesquelético dice entre otras cosas:
«Las diferencias de composición de las fibras musculares observadas entre los deportistas han sugerido la cuestión de si la estructura muscular de un deportista en particular es un fenómeno adquirido o bien se debe a un código determinado genéticamente. Como es natural, no existe respuesta directa a este problema. Los estudios en gemelos Monocigóticos han demostrado una identidad prácticamente total entre los pares de hermanos (Komi 1997), y este hallazgo podía emplearse para enfatizar el peso del factor genético en la composición de las fibras musculares. Sin embargo, existe una evidencia importante de que tanto la estructura como la capacidad metabólica de las fibras musculares individuales, puede adaptarse específicamente a los distintos tipos de entrenamiento deportivo (Howald, 1985). En lo que respecta a la conversión de un tipo de fibra en otro, probablemente es más fácil demostrar cambios entre grupos de fibras de contracción rápida distintas (II-a, II-b,IIc), que una conversión completa de estas a fibras de contracción lenta (Tipo-I), o de estas a las anteriores. No obstante, queda claro que el perfil de fibras musculares durante el máximo rendimiento de un deportista de élite, viene determinado tanto por factores genéticos como por factores ambientales como el entrenamiento.»
Citamos de nuevo a Domingo Blázquez (1985), que aporta la siguiente descripción:
«Las fibras de color claro, gruesas y de reacciones rápidas son más excitables y se contraen más rápidamente... por el contrario las fibras rojas, delgadas y de reacciones lentas, son más apropiadas para pruebas de resistencia, para trabajar sin descanso durante largos periodos de tiempo...»
«Ni siquiera con un entrenamiento especial se pueden transformar las propiedades de ambos tipos de fibras, mas que hasta cierto límite. Pero si un tipo de fibra muscular es el adecuado para su especialidad deportiva, la ciencia puede ayudarle a conseguir nuevos records...»
Otro grupo de factores, susceptibles del estudio sobre su base genética o aprendida, y que, como ya hemos expuesto anteriormente, influye de forma importante en el rendimiento deportivo, es el conjunto de características psicológicas. En este sentido, se acepta que, si bien, existe un sustrato
de origen filogenético, que condiciona o favorece la aparición de determinados comportamientos, la mayoría de los factores psicológicos, y sobre todo los de carácter actitudinal, son fundamentalmente aprendidos. Por tanto, en este área, aunque las dos partes de la balanza -herencia y ambiente- tienen su peso, la balanza se declina ampliamente, a favor de la influencia ambiental.
CAPACIDADES HEREDITARIAS Y CAPACIDADES ADQUIRIDAS.
EL FUTBOLISTA NACE O SE HACE.
Para la mantenida controversia sobre si el futbolista nace o se hace, consideramos de gran interés lo expuesto por Domingo Blázquez-1995, en su trabajo «Elegir el deporte más adecuado» y referido al deporte en general:
«En la actualidad sabemos que los deportistas de élite, nacen tanto como se hacen»... Y nos aporta datos de fundamentación:
«En la actualidad sabemos que los deportistas de élite, nacen tanto como se hacen»... Y nos aporta datos de fundamentación:
«Es cierto que la capacidad de trabajo de los músculos puede mejorar hasta en un mil por ciento... Pero
centrándonos en casos más concretos, la resistencia del corredor de marathón sólo se puede mejorar como mucho en un 30% y la velocidad del «sprinter» apenas de un 10%.
El entrenamiento influye en la capacidad total en un máximo del 40%. Para el restante 60%, resulta decisiva la herencia genética. Las fantásticas prestaciones de los grandes atletas son en su mayor parte innatas. Con el entrenamiento se optimizan, intentando llevar a los deportistas lo más cerca posible del límite de sus posibilidades, de manera que todo el aparato locomotor (huesos, articulaciones, tendones y músculos) participen con la máxima perfección.
La orientación y selección deportiva deberá ser efectuada teniendo en cuenta, entre los factores ligados al éxito aquellos que sean menos modificables.
Pero ni el entrenamiento ni la talla corporal, ni la adecuada relación de palancas en brazos y piernas sirven de nada si el atleta no ha heredado de sus padres la musculatura adecuada a su especialidad. Los músculos son el motor que pone en marcha la estructura ósea.»
Con relación a los anteriores aspectos, Hansany y Martin (1987) (citados por López Bedoya), hacen la
siguiente indicación:
«La herencia del talento deportivo indica que la cualidad decisiva para el rendimiento deportivo, viene
determinada sobre todo del código genético».
Para cerrar este epígrafe, citamos lo expresado por Erwin Hahn (1988): «Entre los expertos, hay un sector que considera las capacidades innatas, como determinantes en la predicción de talentos deportivos y existe otro sector que creen en el efecto dominante de las capacidades adquiridas, socialización y entrenamiento».
centrándonos en casos más concretos, la resistencia del corredor de marathón sólo se puede mejorar como mucho en un 30% y la velocidad del «sprinter» apenas de un 10%.
El entrenamiento influye en la capacidad total en un máximo del 40%. Para el restante 60%, resulta decisiva la herencia genética. Las fantásticas prestaciones de los grandes atletas son en su mayor parte innatas. Con el entrenamiento se optimizan, intentando llevar a los deportistas lo más cerca posible del límite de sus posibilidades, de manera que todo el aparato locomotor (huesos, articulaciones, tendones y músculos) participen con la máxima perfección.
La orientación y selección deportiva deberá ser efectuada teniendo en cuenta, entre los factores ligados al éxito aquellos que sean menos modificables.
Pero ni el entrenamiento ni la talla corporal, ni la adecuada relación de palancas en brazos y piernas sirven de nada si el atleta no ha heredado de sus padres la musculatura adecuada a su especialidad. Los músculos son el motor que pone en marcha la estructura ósea.»
Con relación a los anteriores aspectos, Hansany y Martin (1987) (citados por López Bedoya), hacen la
siguiente indicación:
«La herencia del talento deportivo indica que la cualidad decisiva para el rendimiento deportivo, viene
determinada sobre todo del código genético».
Para cerrar este epígrafe, citamos lo expresado por Erwin Hahn (1988): «Entre los expertos, hay un sector que considera las capacidades innatas, como determinantes en la predicción de talentos deportivos y existe otro sector que creen en el efecto dominante de las capacidades adquiridas, socialización y entrenamiento».
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