ESCUELA DE FÚTBOL COLORADO VÁSQUEZ QUITO ECUADOR

jueves, 13 de abril de 2017

La etapa del desarrollo y maduración deportivos.


La etapa del desarrollo y maduración deportivos.
El entrenamiento de jóvenes no es un entrenamiento de adultos reducido; el de niños no es un entrenamiento de jóvenes abreviado.
En las etapas de la infancia y la juventud se adquieren y se asientan las capacidades determinantes para el posterior alto rendimiento.
El entrenamiento en la edad infantil y juvenil se adecua a los cambios y a las posibilidades del desarrollo corporal, mental y psíquico de las diferentes etapas vitales.
Los retrasos y carencias originados en esta etapa de desarrollo y maduración deportiva no son recuperables en la edad adulta, y de serlo, en muy escasa medida.
Las edades infantil y juvenil son la época del desarrollo y la maduración corporal, mental y psíquica, la época de preparación para la edad adulta. Por ello, consideramos estos importantes años de la vida como el período vital en el que se desarrollan y se asientan los fundamentos corporales y mentales de una persona para su posterior vida adulta.
Así, desde la perspectiva de la capacidad de rendimiento deportivo, todo tipo de actividad deportiva debería tener un carácter de fundamento, preparatorio. Debería suministrar los requisitos que exigirá el posterior alto rendimiento de la edad adulta. Debe distinguirse obligatoriamente del entrenamiento de los adultos por su contenido, sus aspiraciones de rendimiento y su organización.
No obstante, podemos observar una y otra vez cómo se adoptan en el entrenamien­to de niños y jóvenes contenidos y formasLas del entrenamiento de adultos, sin modifica­ciones esenciales. Esto sucede sobre todo en el terreno de la preparación física.
Numerosos entrenadores, tras concluir su trayectoria activa como jugadores, repro­ducen simplemente como monitores de deporte de base lo que han entrenado como jugadores activos, aunque adultos, y las formas en que lo han hecho. Con ello, pasan por alto las diferencias fundamentales que existen entre niños y jóvenes, por una parte, y adultos maduros, por otra, respecto de sus condicionamientos corporales, mentales y psíquicos.
Aplicar el mismo entrenamiento a jóvenes y a adultos acarrea por lo general dos con­secuencias en gran medida negativas para el eventual alto rendimiento que se pueda dar con posterioridad. En primer lugar, una serie de destrezas y capacidades esenciales no se aprenden ni se asientan en modo alguno, o bien lo hacen de forma insuficiente. En segun­do lugar, numerosas tareas del entrenamiento de adultos, esto es, de alto rendimiento, constituyen un sobreesfuerzo corporal o mental para un niño o un joven. Las consecuen­cias son en este caso una inseguridad general del jugador y, por tanto, un obstáculo en todos los procesos de aprendizaje y también en el desarrollo de la personalidad individual.

Capacidades

En contraposición con los puntos de vista de épocas pasadas, la psicología evoluti­va evita atribuir a los distintos grupos de edad determinadas características y rasgos típicos. Como tendencia se habla de múltiples capacidades mentales, psíquicas y motoras, sobre la base de un proceso natural de maduración condicionado por la edad. Hablar de capacidades significa que el niño hace algo más rápido, mejor o en un momento pre­maturo en comparación con lo que es normal a su edad. Referido al fútbol, podemos designar como “talento”, por ejemplo la capacidad de controlar el balón más rápido que sus compañeros de edad, de abarcar un espacio de acción más amplio o de prever no sólo un pase, sino dos e incluso tres, y de articular esta visión en su comportamiento de juego. Las capacidades son adquiridas. El responsable de ello es fundamentalmente el entorno social inmediato, con sus diferentes condiciones y oportunidades de aprendiza­je. No obstante, también se ha visto cómo un niño, por poseer capacidades de este tipo, se comporta a una edad determinada superando a sus compañeros de edad, y de la misma forma, por poseer en una etapa posterior otras capacidades igualmente impor­tantes para un buen juego en menor medida que sus compañeros, termina presentando rendimientos cercanos al promedio y puede incluso verse superado por otros en la cum­bre del rendimiento. De aquí se deriva la problemática del reconocimiento y promoción precoces de los talentos, y la necesidad de observaciones y comparaciones permanen­tes del rendimiento, para poder admitir en los niveles de promoción a las llamadas “voca­ciones tardías”. La selección precoz excluye de un trabajo más intensivo a aquellos niños que adquieren ventajas de rendimiento visibles en un momento posterior, como conse­cuencia de ventajas de comportamiento debidas a su vez a capacidades desarrolladas en momentos posteriores. Deberíamos evitar siempre la aplicación de principios generalizadores, pues el jugador llamado “talento” tiende a permanecer hábilmente oculto.
En los primeros 3 años de vida los niños adquieren la motricidad básica (p. ej., andar, lanzar, agarrar), la comprensión de sus efectos sobre el entorno y sus primeras capaci­dades sensomotoras (p. ej., orientación, percepción espacial y temporal, control muscu­lar). Posteriormente, a partir del cuarto año aproximadamente, se cimentan, se moldean y se asientan, junto a las capacidades responsables del saber técnico individual y del talento motor general, también aquellas capacidades mentales (cognitivas) y psíquicas que a través de la creatividad y la fantasía desarrollan la llamada capacidad de juego de un niño. Los niños aprenden jugando. Controlan su entorno y las impresiones que éste les produce mediante juegos “carentes de implicaciones”, esto es, que sus accio­nes y el éxito o el fracaso no acarrean para ellos consecuencias derivadas del mundo de los adultos. Hasta los 8 años de edad aproximadamente este control del entorno, impor­tante para el desarrollo de la personalidad y, por tanto, también para los rendimientos deportivos creativos, tiene lugar en juegos propios, nacidos del mundo de representa­ciones y de la fantasía del niño. En la fantasía de sus juegos y en sus “reglas” los niños viven su entorno tal como lo ven y lo sienten. La “intervención ajena no solicitada” a cargo de un adulto podría alterar en esta etapa el desarrollo natural de la personalidad infantil, y en último grado incluso cimentar carencias duraderas en los ámbitos cognitivos, psíquicos y sociales de la personalidad.
Hasta los 8 años de edad aproximadamente (con diferencias de ± 15 meses) no empiezan los niños a aceptar como diversión juegos con “reglas determinadas por otros”, a jugarlos por propia iniciativa y a desarrollar modelos de acción propios, deportivos y sociales. Con el inicio de los cambios de crecimiento y maduración propios de la pubertad, el asentamiento de las capacidades coordinativas decisivas para el éxito en la práctica del fútbol, y de las capacidades y virtudes mentales, psíquicas y sociales, llega al final de su fase óptima en cuanto a las condiciones de desarrollo y aprendizaje. Las carencias y déficit de esta época, decisiva para el rendimiento deportivo posterior, limi­tan de forma comprobada el rendimiento en la edad adulta.
Cuanto más multifacético y positivo sea el asentamiento de estas capacidades, tanto más será capaz el individuo de influir con éxito, con su comportamiento de juego, sobre el transcurso de éste.

Desarrollo

El hombre no posee las capacidades coordinativas, mentales y psíquicas desde el momento del nacimiento y como algo que le es otorgado de forma inmutable. Más bien, las adquiere y las aprende en su mayor parte después del nacimiento, como consecuencia de las diversas condiciones de vida y de los diversos estímulos del entorno. En este contexto hablamos de condiciones y posibilidades de aprendizaje individuales. Cuanto más multifacético y diverso sea el ámbito de acción que estas condiciones de aprendizaje ofrecen a las necesidades e iniciativas de acción naturales del niño, tanto más ampliamente se estabilizarán los cimientos para una posterior personalidad fuerte y triunfadora en el deporte. Así, las vivencias y estímulos procedentes de la casa paterna y del entorno social tienen una importancia decisiva sobre el desarrollo de la maduración natural en sus diversas etapas, determinantes para el entrenamiento infantil y juvenil. Distinguimos como tales la etapa de las EDADES PREESCOLAR Y ESCOLAR, desde los 4 años de edad hasta los 12 años aproximadamente, la PUBERTAD con su 1a fase puberal, que destaca por el crecimiento en estatura (12-14 años de edad aprox.), y su 2a fase puberal, que lo hace por el crecimiento en anchura (14-16 años de edad aprox.), así como la transición hacia la vida adulta, la llamada ADOLESCENCIA (17-19 años de edad aprox.).
No obstante, estas diferentes fases del desarrollo no se pueden separar marcada­mente unas de otras. La transición que va de una fase del desarrollo a otra, y con ello la aparición de los cambios corporales típicos correspondientes, se realiza de forma más bien fluida y con diferencias de edad según los individuos. Así, los compañeros de la misma edad pueden a veces diferir en más de un año en cuanto a su desarrollo corpo­ral. Estas diferencias se ven con especial claridad en la categoría de infantiles, con unas considerables diferencias de estatura entre los jugadores.
La necesidad de un entrenamiento esencialmente distinto al de los adultos no está motivada sólo por los diferentes condicionantes biológicos que se dan durante el proce­so de maduración humana. Lo importante es que los contenidos y las formas de entre­namiento en las edades infantil y juvenil tengan en cuenta y favorezcan estos cambios en la constitución corporal y en las capacidades.
Detlev Brüggemann

jueves, 6 de abril de 2017

EL CONTROL DEL BALÓN

EL CONTROL DEL BALÓN 
DEFINICIÓN, APLICACIÓN Y SUPERFICIES DE CONTACTO 

Es la acción técnica de entrar en contacto con el balón en movimiento, dominarlo y dejarlo en la distancia y condiciones de poder realizar otra acción técnica sin preparativos intermedios. Si además queda en la orientación deseada (control orientado), estaremos en el nivel que el fútbol actual exige. La máxima aspiración debe ser lograr ese control orientado con oposición y en velocidad. Debido a los estrechos marcajes, pressing, reducción de espacios y velocidad que imperan hoy en el fútbol, el control orientado es imprescindible para lograr un juego más armónico, eficaz y con mayor velocidad. Si jugáramos siempre a un toque la velocidad sería mayor, pero el número de errores sería tan elevado, aún en los equipos de élite, que perderíamos el balón constantemente y seríamos totalmente ineficaces. Por ello el control es una acción técnica básica, y será tanto más eficaz cuanto más perfecta sea su ejecución, con todas superficies de contacto, a pesar de la oposición y a la mayor velocidad. Realizaremos juego a un toque, prescindiendo de control, cuando la situación exija esta rapidez de ejecución para lograr eficacia (talento o visión futbolísticas), o la acción técnica a realizar así lo requiera (paredes). Superficies de contacto: Cabeza Pecho Muslo Pies, etc. • Las señaladas anteriormente son las superficies de contacto más ortodoxas para la realización de los controles, sin embargo cualquiera de las superficies .permitidas por el reglamento serán perfectamente válidas si se consigue el objetivo perseguido. 

CLASES DE CONTROLES 

Controles clásicos 

Parada 

Al realizar el control, jugador y balón quedan prácticamente parados. El ejemplo más clásico podemos apreciarlo cuando el jugador “pellizca” el balón entre la planta del pie y el suelo. Es una acción lenta, que en el fútbol actual tiene poca cabida, pero que resulta útil y aplicable en determinadas situaciones: Paradas realizadas estando previamente el jugador y balón en movimiento y quedan parados en el momento del control, sorprendiendo a los contrarios que en velocidad incidían sobre el balón. Paradas cuando estamos rodeados de contrarios en proximidad y cualquier otro control pondría en peligro la posesión del balón. Paradas para sorprender al adversario más próximo y realizar un regate compuesto, pase inesperado, tiro por elevación o “Vaselina”, etc. Paradas en acciones de estrategia con el objetivo de “salvar” la oposición de una barrera y dejar el balón al compañero para un posterior tiro. 

Semiparada 

Al realizar el control el balón queda cerca del jugador, con suave movimiento pero sin orientación y el jugador prácticamente parado. Controlado el balón, hacemos ligera espera antes de la acción siguiente. También paraliza el juego, aunque no tanto como la parada, ya que el balón tiene salida, que aprovechamos en segunda acción. Las podemos realizar a balones rasos, rebotados o altos. Utilizamos interior, exterior, empeine, planta, espinillas y pecho o cabeza. (A balones rebotados). 

Amortiguamiento

 Es el control que efectuamos “frenando” el balón en su trayectoria, dejándolo en distancia y condiciones de ser jugado. Si la orientación es la deseada, se convierte en un control orientado. Realizado el amortiguamiento, la salida del jugador es inmediata para ejecutar la siguiente acción técnica. Se le conoce como el principio de “reducción” de velocidad y para lograrlo, el jugador debe acoplar la superficie retrocediendo y “acolchando” dicha superficie. Se puede realizar a balones rasos, media altura y altos. Utilizamos interior, exterior, empeine, muslo, pecho y cabeza. Podemos dejar el balón en la misma dirección que trae, o llevarlo en otra diferente. Cuando es con esta última intención a balones altos para pecho o cabeza; debemos tener los pies apoyados en sentido anterior-posterior para facilitar la torsión de tronco y hacer posible ese cambio de sentido de 180°. 

Diferencia entre semiparada y amortiguamiento: 

En la semiparada sólo presentas la superficie de contacto, sin hacer ningún movimiento de retroceso con la misma, adoptando una actitud pasiva. En el amortiguamiento intentas reducir la velocidad del balón con un retroceso de la superficie con la que vas a hacer el contacto, adoptando una actitud activa. 

Controles orientados 

 Es la forma actual de controlar el balón, dejándolo orientado según convenga a la acción posterior pensada por el jugador. Privamos al contrario de conocer o intuir nuestra orientación y jugada siguiente. Realizado el control orientado, la salida del jugador es simultánea para ejecutar la siguiente acción técnica. Este control lo podemos hacer con todas superficies de contacto, a balones rasos o altos. Debemos utilizar la superficie adecuada según la orientación deseada y próxima acción. Si lo hacemos a un solo contacto, tendremos un control orientado simple. Ejemplo: controlar balón con interior pie (o empeine o exterior, etc.) y orientarlo a la derecha (o izquierda o al frente). Doble control orientado es cuando realizamos dos contactos seguidos, con un solo apoyo. El hacer el control orientado a uno, dos, o incluso tres contactos depende de la intención del propio jugador o también cuando se pretendía hacer a un solo contacto, pero: Se hace; defectuoso y rectificamos la orientación sobre la marcha. El contrario ve nuestra orientación y nos obliga a rectificarla para no perder el balón. Si pretendiendo control con engaño, el contrario no “cae” y tenemos que dar nueva orientación. 

Control con engaño previo: antes de controlar o simultáneamente hacemos una finta para engañar o confundir al adversario más próximo. Si nuestros jugadores dominan el control orientado, a pesar de oposición y en velocidad, tendremos un equipo con juego seguro, veloz, ofensivo y deportivamente agresivo. El fútbol actual requiere mayor velocidad de movimientos y gran agilidad mental para solventar la escasez de espacios que nos otorga el contrario: Hace algunos años la secuencia de juego era la siguiente: PARAR el balón - MIRAR - PASAR Hoy en día, con las dificultades y peculiaridades del juego comentadas, la secuencia no puede ser otra que: MIRAR - PENSAR - CONTROLAR - PASAR – APOYAR 

EFECTO DE RELACIÓN BALÓN-JUGADOR 

Según la relación de movimiento entre superficie de contacto y balón; Balón parado y superficie estática: 

PARADA 

Balón en movimiento y superficie estática: 

SEMIPARADA 

Balón en movimiento y superficie dinámica: 

AMORTIGUAMIENTO 

Balón en movimiento, orientado y superficie dinámica: 

CONTROL ORIENTADO. 

Puede suceder que en el amortiguamiento se oriente el balón y entonces ambas acciones se superponen y son controles orientados. 

PRINCIPIOS BÁSICOS PARA UN BUEN CONTROL:

 1. Conocer la trayectoria, velocidad, efectos del balón. 
2.Conocer su posición, la de sus adversarios, compañeros y orientarse. 
3.Tener ya decidida la acción posterior al control.
4. Atacar el balón y no esperarlo. 
5.Utilizar la superficie de contacto más conveniente y seguro en cada caso.
6. Relajamiento total en el contacto. 
7.Dar a la superficie de contacto el movimiento adecuado para que el balón salga con la fuerza, velocidad y orientación deseada. En definitiva, hacer un buen y conveniente contacto. 

CUALIDADES FÍSICAS MÁS APROPIADAS PARA UN BUEN CONTROL 

El dominio y la mejora de alguna de las capacidades físicas más importantes para el futbolista inciden de manera significativa en la ejecución del control: 
1.Equilibrio. 
2.Coordinación. 
3.Velocidad en movimientos cortos. 
4.Flexibilidad, elasticidad. 
55.Destreza 

CUALIDADES PSIQUICAS MÁS APROPIADAS PARA UN BUEN CONTROL 

"El fútbol, es un estado de ánimo”, Jorge Valdano. Haciendo uso de una de las frases más célebres del técnico argentino, haremos referencia a la importancia de algunas cualidades psíquicas para la correcta ejecución de los controles: 
1.Atención. 
2.Concentración. 
3.Serenidad. .
4.Imaginación. 
5.Talento futbolístico. 

TRAYECTORIA DEL BALÓN

 Cuando nos disponemos a efectuar un control, el balón puede proceder desde dientes trayectorias: 1.Izquierda, derecha, de frente, de atrás, diagonales, en definitiva de cualquiera de los 360 grados de un círculo. 
2.Puede venir ascendiendo, descendiendo, a botes, con efectos, etc. 
3.De cerca, de lejos, media distancia, lento, rápido, normal, acelerado y retardado. 

PUNTOS DE INCIDENCIA JUGADOR-BALÓN 

Resultará también importante la posición del balón respecto al jugador a la hura de efectuar el contacto que permitirá el control del balón. En el contacto, el balón puede estar: 
1.Horizontalmente: A la izquierda - A la derecha - A la misma altura. 
2. Antero - Posterior: Delante - A la misma altura - Detrás. 
3.Vertical: Raso - A medía altura - Alto. 

MOVIMIENTOS DEL JUGADOR AL INCIDIR SOBRE EL BALÓN 

1.Misma dirección y sentido que el balón. 
2.Misma dirección y sentido opuesto 
3. Distinta dirección que balón: Diagonal.
4. Distinta dirección que balón: Perpendicular. 
5.Distinta dirección que balón: Horizontalmente. 
6.Distinta dirección que balón: Verticalmente. 
“UN CONTROL DEFECTUOSO HACE MALO UN BUEN PASE, UN GRAN CONTROL HACE BUENO UN MAL PASE”
Iranzo J. Pérez N, Civera R. (2009)

martes, 4 de abril de 2017

PLANIFICACIÓN DE LA PRETEMPORADA

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Un equipo de fútbol debe ser un grupo. Para serlo debe tener metas, aspiraciones y características distintas a las de cada uno de los integrantesPrimar el colectivo sobre lo individual y competir en conjunto tanto dentro del campo como fuera. El grupo puede aumentar la conformidad, la obediencia, la tenacidad, la motivación y otras muchas conductas que los jugadores no exhibirían de forma aislada en otro equipo.
 Del mismo modo, el rendimiento individual cambia en función de las situaciones grupales. Por ello el rendimiento de un deportista cambiaría en función del grupo en el que se encuentre. Los grupos marcan la diferencia aparte del juego o cualquiera de las formas de interpretar los diferentes estilos de juego o el nivel de los jugadores. El entrenador al fichar debe tener este aspecto en cuenta no solo su nivel técnico-táctico, el cómo se adaptará al juego y, lo más importante, cómo se adapta al grupo. En un equipo de fútbol el ego personal se debe adaptar al equipo y no al revés.


jueves, 30 de marzo de 2017

FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO

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El metabolismo es el conjunto de transformaciones físicas, químicas y biológicas que experimentan las substancias introducidas o formadas en el organismo produciendo:
a) Una energía de potencial más bajo.
b) Desprendimiento de calor.
c) Trabajo o actividad biológica.
Estas substancias tienen una elevada energía potencial, por lo que pueden suministrar energía al organismo. Para ello, el organismo pone en funcionamiento al metabolismo con el fin de trasformar esa energía potencial de las substancias en energía mecánica, útil para el organismo, ya que puede llevar a cabo con ella una determinada actividad biológica.

CLINIC DE FUTBOLCARRASCO EN LA UNIDAD

CAPITULO 1. CALENTAMIENTO PRE - COMPETITIVO

CAPITULO 2. CALENTAMIENTO ENTRENO RESISTENCIA